viernes, 12 de septiembre de 2008

Entrevista A Fondo - Joaquín Soler Serrano



Jorge Luis Borges (1899 - 1986)
Es "el escritor excepcional". Su singular importancia provocó que se hiciesen con él dos programas de A FONDO (pero por ahora sólo conseguí uno de ambos), con varios años de diferencia, con una duración total de más de dos horas y media.
El primero se grabó el 8 de septiembre de 1976. El último libro publicado por Borges era La moneda de hierro (en donde "hay un poema que yo compuse en sueños") ...y recuerda el mejor consejo para un escritor, el que le dio su padre: "escribir mucho, corregir mucho, romper casi todo, y sobre todo no apresurarte en publicar". El segundo programa ya se realizó en color, el 23 de abril de 1980, coincidiendo con la entrega del Premio Cervantes. Borges tiene ochenta años, ha muerto su madre, y es el momento culminante del "boom Borges", cuando se lee a Borges en todo el mundo, y da otro consejo: "yo soñé esta mañana que me moría, y sentí una gran sensación de alivio. Les aconsejo que se olviden de mí".
Pero no le olvidamos, convencidos de que seguramente no decía siempre la verdad: "decir la verdad siempre, es una pedantería".

Octavio Paz (1914 - 1998 )
En 1977 ya se habían restablecido las relaciones diplomáticas con México después de la muerte de Franco, lo que da una singular importancia a este programa con Octavio Paz, importancia seguramente hoy aún mayor al coincidir con su fallecimiento.
Su temprano interés por la política -su abuelo fue consejero personal de Zapata- y la cultura le lleva a una amplia reflexión que desarrolla como ensayista y editor de las revistas Plural y Vuelta. Sus opiniones sobre las relaciones entre Méjico y España «Hay dos aspectos de mi tradición que me son profundamente desagradables: el centralismo de Madrid y el centralismo azteca», sobre el Estado «El gran criminal del siglo veinte es el Estado centralista», se engarzan con las estéticas «El surrealismo fue el último gran movimiento espiritual de Occidente», y las propias de un gran escritor «¡Ay de aquellos que no saben gramática!» y poeta.
Uno de los hilos conductores del programa es su libro de poemas Pasado en claro, y finaliza con el último verso, recitado por Paz: «Soy la sombra que arrojan mis palabras».
En 1990 obtuvo el Premio Nobel de Literatura.

Josep Pla (1897 - 1981)
El 8 de diciembre de 1976 concedió a Joaquín Soler Serrano una excepcional entrevista para la serie A FONDO. Le faltaban tres meses para cumplir ochenta años, y durante ochenta minutos se habló de todo, o de casi todo, dejándonos acercar como en ningún otro documento a su personalidad, con afirmaciones polémicas y contundentes:
«Fumo para buscar adjetivos...No tengo ninguna envidia y por eso soy relativamente feliz...Soy un chafardero y un hablador constante...La ironía es la imposibilidad de decir algo...La lengua castellana es una frase larga que acaba en cola de pescado...Bebo whisky constantemente...Los españoles somos insatisfechos históricamente hablando...Creo que el hombre que lee novelas a partir de los treinta y cinco años es un cretino...El rasgo más característico de Pla: la ignorancia»

Rosa Chacel (1898 - 1994)
cuando es entrevistada en A FONDO, ha publicado Desde el amanecer, la primera de sus novelas autobiográficas, «toda mi obra es autobiográfica», y está a punto de editarse la segunda, Barrio de maravillas (1976).
Sus primeros recuerdos son de Valladolid: «no era una ciudad, era un patio. Una mesa camilla con brasero en invierno y un patio con una acacia en verano», y del aislamiento de su infancia: «no tenía amigos. Mis padres eran muy solitarios».Pero muy pronto empiezan los exilios, en Roma, en Brasil, en Argentina, exilios productivos: «la literatura del exilio es una literatura viva».
Mujer con fuerte carácter y opiniones rotundas, como la de su impresión al regreso a España: «me he encontrado con el mismo furor hacia los españoles» o la de la cerrazón de la Academia frente a las mujeres: «tal vez está muerta, pero no debería estarlo»
Aunque este vídeo tiene una duración de treinta y cinco minutos, la singularidad de Rosa Chacel, como escritora y mujer, nos ha decidido a incluirlo en la colección.

Carlos Barral (1928 - 1989)
Escritor, poeta y editor, nacido en 1928, «un año de una estupenda cosecha de Borgoña», fue entrevistado en A FONDO después de la aparición de Años de penitencia (1975), su primer libro de memorias, y mientras escribía el segundo volumen, Los años sin excusa (1978 ). «Tengo una memoria muy particular y el libro esta hecho de memorias y desmemorias».
Más conocido por su labor como editor: «editar es un veneno que crea adicción», que como excelente poeta: «soy un poeta, digámoslo con claridad, escaso», fue un espíritu crítico militante «puedo llegar a ser aristocráticamente irritante». Como editor fue creador del "boom" latinoamericano, y su certera anticipación de hace veinte años se hace evidente ahora: «en España en este momento el desinterés por la literatura es total. El público quiere una información ideológica y política que está, digamos, en el aire de los tiempos. No sólo no se lee literatura, es que no se escribe. Pero de un momento a otro volverá a prender esa necesidad en una serie de gentes que están destinadas a ello».

Julio Cortázar (1914 - 1984)
Este programa se graba en 1977. Hace catorce años que Cortázar ha escrito Rayuela (1963), una de las novelas más significativas del autor y paradigma del “boom”, sobre el que opina: «responde al azar, no creo que corresponda a una maniobra editorial, los editores fueron detrás, no nos inventaron, vinieron después».
El último libro que ha publicado es Octaedro, del que está muy satisfecho: «el terreno del cuento es el terreno de mi trabajo», y analiza con lucidez el anterior, El libro de Manuel (1973), seguramente su libro más comprometido políticamente: «...está escrito mal, como un encargo de mí mismo... ».
Múltiples temas se engarzan a los largo de más de dos horas -la entrevista es la más extensa de esta colección-, tanto de índole personal: «tengo muy mal gusto en materia de sentimientos, soy fácilmente sentimental», como de su proceso de creación: «descubrí que me movía con naturalidad en lo fantástico. Mi realidad es una realidad en que lo fantástico y lo real se entrecruzan cotidianamente».
Julio Cortázar vivía entonces en Francia, en una casita modesta en el campo, sin teléfono: «cosas como la consagración universal me son profundamente indiferentes».

Salvador Dalí (1904 - 1989)
El punto de partida de este programa es la edición de uno de sus libros: Carta abierta a Salvador Dalí (1977). Es su faceta menos conocida: «Mi padre decía que era mucho mejor escribiendo que pintando, y seguramente es verdad...los pintores somos muy burros...en cambio los escritores son mucho más inteligentes, y si yo fuera menos inteligente, indiscutiblemente pintaría mucho mejor».
Desde sus años en la Residencia de Estudiantes de Madrid, en donde conoce a Federico García Lorca «la más grande amistad que he tenido», sus relaciones con escritores y la escritura fueron constantes: «Hace cuarenta años que estoy escribiendo para saber quién soy y aún no lo he logrado».
Joaquín Soler Serrano consigue que Dalí abandone durante una hora su personaje más superficial e histriónico, y así evidencia su excepcional dominio del lenguaje, siempre acompañado de un extraordinario sentido del humor: «Si hubiera dos mil Picassos, treinta Dalís, cincuenta Einsteins, el mundo sería prácticamente inhabitable, pero que nadie se espante, no los hay».

Mercè Rodoreda (1908 - 1983)
Este programa es de la última etapa de A FONDO y ya se graba en color. Rodoreda acaba de editar el segundo volumen de sus obras completas (1978 ), y aún publicará Quanta, quanta guerra... (1980) antes de morir en 1983. Una de las autoras más traducidas recuerda las dificultades iniciales con su lengua literaria: «Al decidirme a escribir me encontré con el problema de que no sabía escribir casi una carta en catalán, como todo el mundo, por la educación en castellano».
Mantiene una obstinada autocrítica «Sólo tengo tres libros y medio, sin ocultar influencias, como la de Cela y Delibes en su novela más conocida: La Plaça del Diamant (La Plaza del Diamante, 1962).
Son constantes las reflexiones literarias: «El autor tiene que desaparecer. Lo importante en una novela son los detalles. Cuando escribes a veces tienes la sensación de que las cosas que escribes te las soplan».
Se reconoce como una mujer introvertida: «Toda mi juventud ha sido una reclusión y la guerra civil me catapultó fuera de España durante veinticuatro años», y apasionada: «Hay que vivir peligrosamente».
A su regreso del exilio, «un exilio voluntario, por razones extraoficiales», se instala en Romanyà de la Selva, Girona, «desde donde veo media Cataluña. Es la gran aventura de mi vida».

Ramón J. Sender (1902 - 1982)
Cuando en 1976 se graba este programa, Sender ha vuelto del exilio, que le llevó por Guatemala, Méjico y finalmente como profesor en California. El autor de Crónica del alba tiene una temprana vocación de escritor, «era la pesadilla de un bibliotecario de Zaragoza», que persiste a lo largo de su vida: «Para escribir hace falta tener un sentido ascético fuerte y una fuerte determinación. En mi caso no es raro. Los aragoneses somos muy testarudos ».
Pasa unos años en Madrid: «Dormí doce o quince veces en el Retiro, en un banco, para luego ir al Ateneo», y en rebeldía con su padre va a la guerra de Africa en 1921. De la experiencia sale su novela-testimonio Imán. Entra a trabajar en “El Sol”, y conoce la cárcel por conspirar contra la dictadura de Primo de Rivera, «pero la verdad es que la recuerdo como un sanatorio de lujo».
Recibe el Premio Nacional de Literatura en 1935 por Mr. Witt en el cantón: «La dicté a mi esposa con la que acababa de casarme>>. Escribe múltiples novelas sobre temas americanos, como Epitalamio del prieto Trinidad, sobre los bajos fondos de Méjico, o La aventura equinoccial de Lope de Aguirre, pero «yo soy inevitable y fatalmente español».
Del anarquista, amigo de Durruti, «queda un hombre con el amor de la libertad que he tenido siempre, por la que estaría dispuesto a jugarme la vida si fuese necesario».

Juan Rulfo (1917 - 1986)
Joaquín Soler Serrano consiguió un documento excepcional: «Quizá es el primer programa donde yo participo. El pánico que le tengo yo a la multitud, a la gente, es una cosa natural, congénita».
Nace en Pulco, «un pueblo que no aparece en los mapas». En la revolución cristera mueren su padre y su abuelo, y poco después su madre. Vive largo tiempo en un orfanato, «un correccional de Guadalajara, en donde lo único que aprendí fue a deprimirme».
En 1953 publica la primera edición del libro de cuentos El llano en llamas: «Las primeras ediciones no se vendieron, las regalaba yo más que nada. El ideal para mi no es reflejar la realidad tal como es. Creo en la idea de Arguedas, de que al escritor hay que dejarle el mundo de los sueños ya que no puede tomar el mundo de la realidad».
En cinco meses escribe Pedro Páramo (1955): «La nueva generación tiene una serie de problemas para entenderla. Yo los tuve para escribirla. Está roto el tiempo y el espacio, y es que se trabajó con muertos. En realidad es una novela de fantasmas, que cobran vida y la vuelven a perder».
Cuando se grabó el programa (1977) ya se habían vendido cerca de un millón de ejemplares de estos dos libros fundamentales.

Salvador Espriu (1913 - 1985)
Este programa se graba en 1976, «como atención personal a Joaquín Soler Serrano» de un escritor para el que la «vida ha transcurrido de una manera muy silenciosa y solitaria... soy un hombre muy, muy, desvalido». Una vida marcada por las enfermedades de la infancia: «Un temblor casi continuo de mi mano derecha, y dislalia, que me impide a veces decir palabras tan sencillas como Barcelona o Espriu».
El primer libro lo escribe en castellano y lo edita su padre: «110 ejemplares de los que no se vendió ni uno», para luego ya escribir en catalán: «Con Josep Pla y conmigo empezó otra época del catalán». Sus obras fundamentales —«que siempre he estado reescribiendo, hasta que una voz me dice “está bien ya”»— van de la poesía: Les cançons d’Ariadna (Las canciones de Ariadna), al teatro: Ronda de mort a Sinera (Ronda de muerte en Sinera), y la prosa. Para Espriu «los géneros literarios son intercambiables».
Licenciado en Derecho e Historia antigua, se define sobre el llamado “problema catalán”: «Recuerdo el maravilloso verso de la Antígona de Sófocles: “Yo no he nacido para el odio sino para el amor” ».
Hace también un personal repaso literario, desde Ramón Llull hasta sus contemporáneos. Magisterio sobre el que se permite ironizar al final del programa, después de escuchar la lectura de uno de sus textos: «Amén, amén, amén».

Alejo Carpentier (1904 - 1980)
El autor de El siglo de las luces (1962) —«una novela que a mi francamente me gusta», dice Carpentier— nos habla de Cuba: «En América latina nuestra vida está tan ligada al factor político que no podemos prescindir de ese contexto épico»; del París del surrealismo: «a través del movimiento surrealista empecé a ver América latina»; del Madrid de las peñas y tertulias de García Lorca, Valle Inclán, Bergamín, Ramón Gómez de la Serna: «empecé a releer a mis maestros de la generación del 98 y a estudiarlos en función de las realidades americanas»; de Haití: «en donde encuentro lo real-maravilloso»; del Méjico de Victor Hugo: «casi todos los grandes escritores del diecinueve fueron escritores y ciudadanos».
Hijo de un arquitecto francés y de una mujer rusa —«no hablaba más que francés en casa, aunque para escribir siempre he utilizado el castellano»—, su primer trabajo como corrector de pruebas le vincula con «la hermandad del tipógrafo», para luego dedicarse al periodismo y la literatura. Es también musicólogo —«en un momento en que aún no había ni una sinfonía completa grabada en disco»—, diplomático, catedrático, diputado, editor, y «teórico de lo americano». Un casi excesivo despliegue de referencias en una de las personalidades más seductoras de la literatura hispanoamericana.

Julio Caro Baroja (1914 - 1995)
Cuando se graba este programa Julio Caro Baroja tiene 62 años y pone en práctica uno de sus mejores atributos: «A mi cada vez me choca más la falta de afición que hay en España por las apreciaciones psicológicas».
La galería de personajes que conoce y cita es impresionante: Galdós, Valle Inclán, Unamuno, Ortega, Azaña, Benavente, Maeztu, y en primer término los protagonistas de su libro de memorias familiares, Los Baroja (1962), escritas al morir su madre y sus tíos: «Tuve una sensación de aislamiento, y la virtualidad de esas memorias es una especie de ancla echada hacia el pasado».
En 1976 ya ha publicado más de treinta libros y cientos de artículos de etnografía, prehistoria, lingüística, arte y literatura popular:«En la vida de investigación me di cuenta pronto de que los datos sobre las cosas antiguas eran en realidad muy pobres. Al fin y al cabo lo que interesa en la investigación es el matiz, y ahí he vuelto a la técnica del novelista».
Una conversación llena también de humor sobre sus relaciones íntimas: «La relación del hombre con la mujer es la ausencia de lógica total. Tuve una experiencia de la que realmente no tengo que contar mucho bueno: cuatro años tormentosos. Después ya me quedé un poco suspicaz», y familiares: «Como sobrino de Don Pío Baroja soy una continuación con erratas y disminuida. No he tenido la fuerza suficiente para observar la vida con tanta atención y tanto interés».

Rafael Alberti (1902 - 1999)
Rafael Alberti acaba de volver del exilio cuando se graba este programa en 1.977. Su popularidad es enorme. «Casi no me puedo mover por las calles». Desde sus 75 años repasa ampliamente su infancia en el Puerto de Santa María y la juventud en Madrid. «Mi vocación verdadera era la pintura, empecé a escribir muy tarde». Estudiante desganado -«me suspendieron en preceptiva literaria y dejé el bachillerato»- gana en 1925 el Premio Nacional de Literatura con Marinero en tierra. «Después ya tuve un cambio muy fuerte en todos los sentidos. Este tipo de canciones se me fue quedando un poco lejos».
Antonio Machado, Dalí, Aragon, Malraux, Picasso, Neruda, son algunos de los personajes que retrata, con pinceladas de humor, «Juan Ramón Jiménez era un andaluz con muy mala sangre, pero era cuando estaba mejor, cuando hablaba mal de la gente», y de emoción «Federico me ha dejado una profunda pena, una profunda tristeza».
La guerra civil y el exilio en París, Argentina e Italia, junto a Teresa León -«ha sido una compañera fundamental»-, son escenarios en los que desarrolla su talento.
Para finalizar, consciente de su personalidad controvertida, recita con ironía los Denuestos y alabanzas en mi propio honor, y brinda con un poco de whisky.

Manuel Puig (1932 - 1990)
“El beso de la mujer araña” (1976) es la cuarta y última novela de Manuel Puig publicada cuando se hace este programa, y la que posteriormente le dió fama internacional al ser adaptada como largometraje, en una última paradoja de su trayectoria, basculante entre la literatura y el cine.
Su abuelo español tiene que emigrar por anarquista a la Argentina, y él nace en 1932, «en la Pampa seca. El pueblo era un western en el que yo había entrado por error». A partir de este origen, Puig hace un relato antológico de su neurótica trayectoria cinematográfica, desde los estudios en Roma, pasando por los años como ayudante de dirección y guionista -«lo que me daba placer al escribir para cine era copiar y no crear»-, hasta que el recuerdo de la voz de un tía suya le decide a «registrar esa voz. Lo que quería yo era contarme esos años de mi niñez». Se instala en Nueva York, trabaja en las líneas aéreas y consigue terminar “La traición de Rita Hayworth” (1968 ), siguiendo el consejo de sus amigos: «escribir en mi idioma, y en lo posible sobre algo que yo conociese». Aunque al principio era considerado un advenedizo por otros escritores argentinos, se trata de un relevo generacional, de un escritor que analiza: «tengo un gran problema para expresarme, y creo que eso tiene algo que ver con el hecho que escriba».

Joan Brossa (1919 - 1998 )
Las opiniones de Joan Brossa son rotundas y sugerentes. «Es difícil hablar como autor, pero hacer que la gente entienda es bueno». «La poesía visual no es dibujo ni pintura, es un servicio a la comunicación». «La fantasía la detesto, lo que me interesa es la imaginación».
Sin antecedentes artísticos familiares despliega una intensa actividad tanto en literatura -poesía y teatro de vanguardia- como en artes plásticas, en un abanico de actividades que sugiere el transformismo de Frégoli, uno de sus importantes puntos de referencia.
«Hay que forzar la inspiración, y la manera de hacerlo es trabajando». Colabora con Joan Miró -están terminando el libro Tres Joans cuando se graba este programa en 1978- y Tapies. «Hay personas que tienen un mismo voltaje, como las bombillas, y entonces no se funden, sino que funcionan». Su interés también llega a las acciones musicales, y con Pedro Portabella a los proyectos cinematográficos, aunque siempre con un punto de vista crítico. «Los actores desgraciadamente se salen por la tangente. Mucho montaje, mucha cosa, pero en el fondo no saben hablar, la mayoría». Cinéfilo impenitente confía en que «con el vídeo en el futuro se podrá tener una filmoteca en casa».

Alvaro Cunqueiro (1911 - 1981)
Descartado durante años por su estilo -«el barroquismo es inevitable en autores como yo»-, con la explosión del “boom” la critica le atiende y se le compara con Carpentier. Escribe en gallego, «una lengua es buena cuando sabe a pan fresco», y se autotraduce, aunque «quizá he usado de una excesiva libertad sintáctica y léxica y se hace difícil la traducción al castellano. El oído se resiste».
En sus inicios, influido por la poesía surrelista, escribe entre otros libros Cantiga nova de que se llama Riveira (1934), poesía contemporánea con metros y formas de la ignorada poesía medieval gallega, que genera múltiples y malas influencias. «De nuestros imitadores serán nuestros defectos».
Vive en Madrid una mítica vida de bohemia, hasta que se retira durante «diez años para leer y escribir. Necesitaba una larga cura de soledad y silencio que me vino muy bien», lo que atestigua su amplísima obra, tanto narrativa: Las mocedades de Ulises, Cuando el viejo Simbad vuelva a las islas, Vida y fugas de Fanto Fantini, Un hombre que se parecía a Orestes (Premio Nadal 1968 ), como de sugerentes «conocimientos inútiles»: Tertulia de boticas prodigiosas, La historia y geografía de las cocinas de Europa.

Manuel Mujica Láinez (1910 - 1984)
«Yo soy el resultado de dos familias que lo perdieron todo menos eso que usted ha tenido el buen gusto de llamar el ingenio». Así se presenta “Malucho”, el autor de Bomarzo (1962), en mayo de 1977. Hace un año y medio que ha perdido a su madre, y el centelleo de sus anillos son su primer recuerdo. Un niño «terriblemente mimado», que escribe la primera y única obra de teatro con seis años. Adolescente viaja y estudia en París y Londres, acompañando a su padre, un “club man”. De regreso a Buenos aires estudia derecho «por la familia» y empieza su colaboración en el diario La Nación, que le permitirá viajar por todo el mundo e iniciar su afición por el coleccionismo. «Yo creo en los objetos, inclusive más que en los seres humanos. Los objetos no mienten».
En estrecha relación con escritores como Bioy Casares, Victoria y Silvina Ocampo, y especialmente con Borges -«Tanto Georgie como yo hemos sido muy antiperonistas. Me costó trabajo no imitarlo»-, el autor en los años cincuenta de la saga de la aristocracia porteña -Los ídolos, La casa, Los viajeros, Invitados en el Paraíso-, de El Unicornio, El Laberinto, Sergio o Cecil, opina con temible ironía sobre las letras españolas y otros escritores hispanoamericanos. «Yo trato de ser amable, pero a veces no puedo».

Dámaso Alonso (1898 - 1990)
En 1978 Dámaso Alonso acaba de recibir el Premio Cervantes y ya se han publicado cinco volúmenes de sus Obras completas. Madrileño de clase media, nace en 1898, y junto a Vicente Aleixandre, de su misma edad, y «García Lorca, que se quitaba años», forman parte de “la otra generación del 98”. Poeta, filólogo y académico, su testimonio describe la primera salida al mundo de la generación del 27, los orígenes de la filología - «Menéndez Pidal era el único filólogo en 1905, con ocho discípulos, y de ahí se multiplican, como una pirámide» y la transformación de la Real Academia. El autor de Hijos de la ira” (1946), también imparte el primer curso sobre Saussure en España, traduce en 1926 El retrato del artista adolescente de Joyce, y durante años enseña en la universidades de Oxford, Leipzig y en la Columbia de Nueva York.
Viaja dando conferencias por países americanos. «Se debe intentar un acercamiento de todos los hablantes del español». Sus estudios sobre San Juan de la Cruz o Poesía española. Ensayo de métodos y límites estilísticos son una mínima parte de su obra como multipremiado ensayista.
Un extenso retrato, en que el que le acompañan desde Unamuno, Juan Ramón Jiménez, Américo Castro, Jorge Guillén, Max Aub, Zubiri, Eugenio D’Ors, Miguel Asín, Pedro Salinas y Antonio Machado.

Gabriel Celaya (1911 - 1991)
El balance en 1977 de la actividad literaria de Gabriel Celaya, como poeta, autor de teatro, narrador, periodista y editor es impresionante. Sin embargo, la alegría del niño al que llamaban “cascabel” duró poco, ya que a sus padres «a los doce años se les ocurrió que estaba enfermo». Vive una conflictiva relación con su familia, de la burguesía industrial vasca, hasta que conoce a su compañera inseparable, Amparichu, «que procede de una familia obrera. Me salvó la vida». Ella le anima de nuevo a publicar, Tentativas (1946), y fundan Cuadernos de Poesía Norte, editorial clave en el origen de la poesía social. La idea del compromiso también «se origina en Sartre, y en los poetas surrealistas que se habían hecho comunistas».
El autor de Poesía urgente (1960) recuerda también su época de estudiante en Madrid, en donde vive en la Residencia de Estudiantes. «Mi primera habitación era la que habían ocupado Dalí y Lorca, uno de los grandes del 27», al igual que el «maravilloso Cernuda», y Aleixandre, con quien le unirá una gran amistad.
Contempla con simpatía la reciente aparición de los “Novísimos”, que «se produce al amparo de una sociedad en que parece que todo cambio se ha hecho imposible».

Ernesto Giménez Caballero (1899 - 1988 )
El 2 de agosto de 1.999 también se celebró el centenario de Ernesto Giménez Caballero, “GC”. Un acontecimiento que pasó desapercibido, quizá debido a ser considerado hoy un autor “políticamente incorrecto”. Por ello se hace aún más interesante su testimonio personal, en ocasiones calificado como “delirante”. Su principal interés, y un punto de referencia obligado, radica en la intensa actividad que tuvo en la vanguardia de los años veinte, como fundador de La Gaceta Literaria (1927-1932) y del primer Cine-club español. Yo, inspector de alcantarillas y Julepe de menta son sus libros más importantes de esa época.
A través de su mujer -«Me voy a casar con usted» fueron las primeras palabras que le dijo- conoce Roma, e inicia lo que llama su segunda revolución, cercana al fascismo de Mussolini. Desde sus primeras posiciones anarco-sindicalistas es luego nombrado Ministro de Prensa y Propaganda por Franco al inicio de la guerra civil, pero deja el cargo por miedo a ser asesinado y se va al frente.
Su trayectoria es también singular a partir de los años cuarenta. Desaparece de la escena cultural y política, y se va como agregado cultural al Paraguay, lo que justifica por las consecuencias del fracaso de su gestión para casar a Hitler con una conocida española católica, «por un balazo en un determinado sitio fundamental».

José Donoso (1924 - 1997)
Cuando se graba este programa en 1977 hace ya un tiempo que Donoso ha conseguido terminar Obsceno pájaro de la noche (1970). «Llevaba años y años sin saber por donde salirme. Me decía “Tú no eres capaz de hacer esto, y me caía de la cama, de la úlcera”, hasta que de la relación con la esquizofrenia lo escribí en ocho meses sin molestia alguna. La locura me dio la forma del libro». Después, «como vacación, escribí Historia personal del boom, una memoria personal de algo que existió mientras existía la envidia».
Lleva doce años fuera de Chile: Mallorca, Barcelona, Estados Unidos, París, Sitges y Calaceite, son algunos de los lugares de sus encierros. Una experiencia internacional que se inició en la juventud, especialmente en Princeton, Estados Unidos, en donde también paticipa en talleres literarios, que luego organiza en España. «A un hombre de cincuenta años como yo le gusta estar en contacto con gente joven».
De familia perteneciente a la burguesía intelectual chilena, su educación bilingüe le convierte en un escritor cosmopolita, aunque «lo que escribo no es pensado ni escrito en inglés». Siempre con múltiples proyectos se despide esperando «conservar las entrañas aunque se las devoren los pájaros».

Juan Carlos Onetti (1909 - 1995)
«Gracias a usted por el tiempo que perdió» es la despedida de Onetti al finalizar el programa, que se inicia con una síntesis de sus dificultades de comunicación. «Desde ayer lo pasé inquieto, pero en este momento estoy muy bien». Nace en Montevideo en 1909, de un padre del que hereda «un gran sentido de la tolerancia», y de una madre de familia de esclavistas, que «sin dejar de hacer punto te manda sus venenos». Desde la primera edición de El pozo, en 1939, se inicia su compleja relación con la literatura, que alterna con trabajos como periodista y en agencias de publicidad. «En Buenos Aires hasta que llegaron los españoles no había editores».
En 1950 con La vida breve aparece en su obra la ciudad imaginaria de Santa María, mezcla de Buenos Aires y Montevideo, creada «cuando Perón cortó la comunicación entre las dos ciudades», y asociada también a la obra de Faulkner.
Una singular personalidad -«siempre me apasiona lo que estoy escribiendo. Jamás he releído lo que he publicado. Escribo lento. Amo la grafía»- que se define con una frase dirigida a Vargas Llosa: «Mira Mario, lo que te pasa con la literatura es que tienes una relación conyugal, y yo con una amante». Así, con «la inspiración inmediata, que interrumpe», está escribiendo una novela larga, «pero otra totalmente distinta me viene pisando los talones».

Gonzalo Torrente Ballester (1910 - 1999)
Este programa de A FONDO es de los primeros que se grabaron, en 1976, y como todos los de la primera época tenía una duración breve, superando en pocos minutos la media hora, tiempo que sin embargo se hace apasionante.
Torrente, a los sesenta y seis años, acaba de tener con La saga/fuga de J.B. (1972) «un mediano éxito. Grande si se compara con la absoluta ignorancia anterior a la publicación de esta novela», aunque para él «merecerían que se hubiesen tenido en cuenta» sus obras preferidas Don Juan y Los gozos y las sombras.
De los recuerdos infantiles «prefiero la aldea, influyó mas en mi que la ciudad. Vivía metido en un mundo que para entendernos pronto yo llamaría valleinclanesco». Atribuye su estilo al hecho de que «nosotros pensamos en gallego y adaptamos el castellano al ritmo del gallego, y suena distinto, suena mejor». Con su peculiar escepticismo y humor revive también su trayectoria como autor de teatro «donde no he llegado al público grande ni al pequeño», y profesoral, que le lleva después de la guerra civil a Estados Unidos.
En referencia a la novela española es optimista, y atribuye el éxito de los escritores del “boom” a «el reconocimiento de una cosa que se llama América».

Severo Sarduy (1937 - 1993)
Severo Sarduy es desbordante desde el inicio del relato de sus orígenes cubanos en Camagüey, en 1937. «Estoy aquí de milagro. Salí todo al revés y ahogado». Reflexiona sobre sus inicios literarios: «practicar la literatura es una especie de trasgresión, es una especie de amenaza muy grande para la seguridad simbólica de los otros». Es obligada la referencia a José Lezama Lima: «No es un ejercicio fatuo de humildad, pero creo que todo lo que yo he hecho no será mas que una nota en bajo de página de Lezama».
Íntimamente vinculado en París con el círculo estructuralista -«yo soy un alumno de Roland Barthes»- colabora en Tel Quel, con una actitud que «trata de liquidar la compostura que se ha apoderado de lo literario. Los escritores del “boom” ya no pertenecen a la marginalidad». Ha publicado Gestos (1963), De donde son los cantantes (1967), Cobra (1972) y está a punto de editar Maitreya, aunque afirma provocativamente que «escribir no es tan divertido, mucho más divertido es hacer el amor, o comer, o ver pintura».
Un escritor para el que «las palabras son como esas mariposas indonesias que se van vistiendo de colores fabulosos», en su ensayo Barroco (1974) define su estilo. «No se trata de un juego verbal. Se trata de amenazar la economía, la mezquindad. El barroco despilfarra en función del placer».

Camilo José Cela (1916 - 2000)
En diciembre de 1975 Camilo José Cela es el primer invitado de la serie A FONDO, en un programa breve, como todos los de la primera época. Es un escritor absolutamente consagrado y un autor que ha sabido cultivarse la fama fuera de las esferas estrictamente literarias: «Todos arrastramos nuestra leyenda». La crítica ya le ha reconocido una arriesgada voluntad transgresora. «Intento abrir nuevos caminos, ignoro con qué suerte, pero lo que no dudo es que con una gran honestidad».
En el programa, considerado uno de los mejores testimonios del escritor, Cela muestra al hombre poliédrico, al escritor, al funcionario, al actor de cine y al torero. Cuenta Cela su infancia en Iria Flavia y su adolescencia en Madrid: «Me preguntaban qué quería ser cuando fuese mayor, yo me echaba a llorar porque no quería ser nada, ni mayor siquiera».
El que sería Premio Nobel en 1989 habla entre otros libros del último que ha publicado, Oficio de tinieblas 5 (1973), de La Catira, de los libros de viajes – con el manuscrito de Viaje a la Alcarria en sus manos-, de La familia de Pascual Duarte. «Creo que si el personaje tiene fuerza y está bien creado, lo que hay que hacer es abrirle las puertas e ir detrás apuntando lo que hace, y eso es una novela».

Angel Zúñiga (1911 - 1994)
fue corresponsal de prensa, principalmente en Nueva York, durante veintiséis años -«Soy muy abúlico, y si antes no me dicen “márchese usted”, de aquí no me muevo»-, aunque también escribió teatro, crónicas, los libros Historia del cuplé, Barcelona y la noche, y la mítica Una historia del Cine. En el programa A FONDO de 1980 despliega toda su mordacidad -«Marlene Dietrich es muy simpática, pero una catástrofe como actriz»-, su ironía -«yo soy de la época del “charlestón”, parecía que iba a durar mucho, y no pasó»- y contundencia –«el doblaje debería estar prohibido». Nos hace partícipes también de su faceta entrañable -«a mí me ha gustado siempre la gente difícil»- y misteriosa -«lo único que me duele ahora es no haber hecho lo que por escrúpulos no hice».

Néstor Almendros (1930 - 1992)
El cineasta y director de fotografía describe con detalle su trayectoria personal y profesional, aprovechando la «oportunidad única, ya que a los técnicos no se nos ve» del programa A FONDO de 1978, poco antes de recibir un Oscar por Días de cielo (T. Malick). En la adolescencia le influye la lectura de Una historia del cine de Ángel Zúñiga, que «se anticipó a “Cahiers” en veinte años». Tras el exilio de la familia en Cuba se inicia un periplo que le llevará a Roma, París y Estados Unidos, trabajando con directores como Rohmer, Truffaut, Schroeder, Duras, Aranda, Rossellini, Pakula o Scorsese, y del que dejó como testimonio su libro Días de una cámara. Aunque se adapta a diferentes criterios «en términos generales estoy por la simplicidad, por la luz única».

Guillermo Cabrera Infante (1929-2005)
participó en el programa A FONDO en 1976, y nos describe su trayectoria: «me gustan las cronologías». «No me he sentido partícipe del “boom”», dice cuando ya ha publicado Tres tristes tigres (1964), su primer gran éxito editorial, pero aún está pendiente La Habana para un infante difunto (1979), la que considerará su mejor novela. La constante es Cuba, en los recuerdos de infancia -«era un aficionado al cine antes de saber leer»-, de juventud -«me gusta mucho la gente, el pueblo cubano, el choteo»-, en la trayectoria política -«la Revolución en su primer año fue de una extraordinaria libertad»-, que le lleva al exilio -«a mi me interesa mas que nada la libertad, y eso es lo que he encontrado en Inglaterra»- y a definirse como «fundamentalmente anticastrista». Un retrato en que resalta la importancia de su mujer, Miriam Gómez, fundamental en una situación en que «tiendo a la taciturnidad, tiendo a hablar poco. Incluso esta entrevista me cuesta».

No hay comentarios:

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...